jueves, 17 de octubre de 2019

Son 100 pero podrían ser 1.500

El pasado 19 de septiembre se cumplieron cien días de la toma de posesión de Julio Millán como alcalde de Jaén. Han sido cien días, pero podría haber sido 1.500 o 3.000 porque nada ha cambiado en estos cien días. Las mismas políticas, las mismas dinámicas, las mismas propuestas. Aún huele a gobierno del PP en la Plaza de Santa María.
Hasta el PP se ha dado cuenta y a duras penas consigue interpretar el papel de oposición, siempre que quiera mantener un poco de coherencia. Incluso han llegado a felicitar al Alcalde por ser continuista de sus políticas. De estas tenemos bastantes ejemplos: la más llamativa, las fotos del Concejal de Cultura y Festejos junto con la empresa Tauroemoción alardeando de aumentar el número de festejos e incluir actividades taurinas para toda la familia. O la aplicación de subidas del IBI de forma indiscriminada, calco de las llevadas por el PP en otros momentos.
En su discurso de toma de posesión, Millán hacía un llamamiento a ser valientes y abandonar la resignación. Pero una vez con la vara de mando en la mano y con sus socios neoliberales al frente de las áreas económicas, manifiesta que se hace lo que se puede. Sin plan, sin hoja de ruta, sin modelo de ciudad, cabalgando sobre el tiempo a lomos de los clásicos de la ciudad: tranvía, ciudad sanitaria, ciudad de la justicia…, proyectos que son anuncios de “inversiones que llegarán pronto” desde hace décadas. Eso sí, ahora de la mano de la Diputación.
No es novedad en el Psoe usar la estrategia de hacer la campaña hablando de cambio y gobernar manteniendo lo destruido por la derecha (ley mordaza, reforma laboral, desahucios, precios del alquiler…). Es todo un clásico del partido hablar de izquierdas ante las urnas y luego gobernar desde lo “sensato”. Julio Millán nos hablaba de dar puñetazos en la mesa y ahora se esconde para que apenas le salpique la gestión que no tiene proyectado cambiar. 
He de reconocer que estos cien días se me han hecho muy largos. Podrían haber sido 1.500 o podrían haber sido 3.000, como si este mandato ya fuera antiguo y solo quedará ver con sopor la misma escena reinterpretada, con el PP haciéndose el defensor de los derechos y estrenándose en movilizaciones y el Psoe mandando callar al público que asiste a los plenos. Y es que el turnismo de aquellos que no vienen a cambiar nada, que se ceden el puesto como los ciclistas en un pelotón, de aquellos que solo defienden lo que ya está, provocan en parte de la sociedad un grave ataque de narcolepsia.
Pero por suerte hay otra ciudadanía que no se duerme y que nos señala, ciudadanía superjoven que nos interpela para que se rompa con esta rueda de cansancio institucional y . Por suerte están las mujeres que no se resignan a seguir aguantando el “statu quo” que las mata y las margina. Por suerte hay una sociedad que ya conoce el juego de intercambio de partidos y tiene decidido plantarle cara y está dispuesta a espabilar a la más pintada. Y ese va a ser nuestro papel, ser herramienta de quienes no se resignan, de quienes no les queda más remedio que ser valientes, que todo lo que tienen son derechos y dignidad. Esa gente de la que se esconde Millán, como anteriormente lo hizo Márquez, como anteriormente lo hizo Fernández de Moya.
Publicada en Diario Jaén
15.10.2019

domingo, 30 de diciembre de 2018

Historia de lo político 2014-2018

Voy a contar una historia.

Desde tiempos inmemoriales en este país aprendieron a convivir dos grandes partidos políticos, cada uno abarcando su margen de la línea ideológica izquierda-derecha.

Con la crisis y la respuesta popular del 15M, que pretendió reflexionar sobre cómo debía ser lo político en este país, surge un nuevo espacio transversal que da por muerto el eje izquierda-derecha y, casi por casualidad o porque el espacio necesitaba ser representado, nació Podemos (no tanto las personas como la idea).

Ahora teníamos un escenario político con Psoe-PP (y su eje) frente a Podemos como alternativa (a la casta, al régimen del 78, a los de arriba...) con su propuesta que ya no hablaba de Izquierdas ni de Derechas.

Pero ese eje siempre ha favorecido al dinero, a los que de verdad tienen el poder. Y para volver a esa lógica vieron la necesidad de aupar un proyecto político que compensara el espacio transversal desde la derecha. Y renació Cs.

De esta forma se volvieron a crear dos bloques: PSOE-Podemos frente a PP-Ciudadanos. Este juego sí le gustaba. Era el momento del recambio de élites. Pero el PP y el PSOE supieron encontrar la vía para cambiar sus élites (sin cambiar nada).

Aún así la dinámica viejo-nuevo podía hacer una mala pasada y que lo nuevo superase a lo viejo (los sorpasos) añadiendo un pequeño factor de incertidumbre que tan poco gusta al capital.

Y la jugada se terminó cuando lo nuevo se fue haciendo viejo y lo transversal se volvió identitario. Para ello se necesitó un nuevo elemento, una quinta pata del juego, para volver al escenario Izquierda-derecha: nació VOX.

Ahora tenemos este panorama:
Podemos-Psoe-Cs-PP-Vox
Un centro ideológico polivalente, dos extremos haciendo su papel de frentes enfrentados y nuevamente Psoe-PP haciendo su turnismo.

Conclusión:

1. En 2014 hubo una oportunidad de que otra política fuera posible desde una apuesta superadora del eje izquierda-derecha y desde lo transversal y la democracia radical, pero las propias jugadas de Podemos y los aciertos de los que siempre se salen con la suya, nos devuelven en 2018 al escenario de siempre.

2. Podemos ha optado por jugar ese papel de "extrema izquierda" con su apuesta por lo identitario y su estrategia de frente antifascista.

3. Hay gente en Podemos que se siente muy cómoda en este papel y de paso se garantiza su permanencia en el juego (quizá siempre fue ese el juego).

4. Me temo que este escenario es el que terminará consolidándose por largo tiempo.

Por Javier Ureña