Voy a contar una historia.
Desde tiempos inmemoriales en este país aprendieron a convivir dos grandes partidos políticos, cada uno abarcando su margen de la línea ideológica izquierda-derecha.
Con la crisis y la respuesta popular del 15M, que pretendió reflexionar sobre cómo debía ser lo político en este país, surge un nuevo espacio transversal que da por muerto el eje izquierda-derecha y, casi por casualidad o porque el espacio necesitaba ser representado, nació Podemos (no tanto las personas como la idea).
Ahora teníamos un escenario político con Psoe-PP (y su eje) frente a Podemos como alternativa (a la casta, al régimen del 78, a los de arriba...) con su propuesta que ya no hablaba de Izquierdas ni de Derechas.
Pero ese eje siempre ha favorecido al dinero, a los que de verdad tienen el poder. Y para volver a esa lógica vieron la necesidad de aupar un proyecto político que compensara el espacio transversal desde la derecha. Y renació Cs.
De esta forma se volvieron a crear dos bloques: PSOE-Podemos frente a PP-Ciudadanos. Este juego sí le gustaba. Era el momento del recambio de élites. Pero el PP y el PSOE supieron encontrar la vía para cambiar sus élites (sin cambiar nada).
Aún así la dinámica viejo-nuevo podía hacer una mala pasada y que lo nuevo superase a lo viejo (los sorpasos) añadiendo un pequeño factor de incertidumbre que tan poco gusta al capital.
Y la jugada se terminó cuando lo nuevo se fue haciendo viejo y lo transversal se volvió identitario. Para ello se necesitó un nuevo elemento, una quinta pata del juego, para volver al escenario Izquierda-derecha: nació VOX.
Ahora tenemos este panorama:
Podemos-Psoe-Cs-PP-Vox
Un centro ideológico polivalente, dos extremos haciendo su papel de frentes enfrentados y nuevamente Psoe-PP haciendo su turnismo.
Conclusión:
1. En 2014 hubo una oportunidad de que otra política fuera posible desde una apuesta superadora del eje izquierda-derecha y desde lo transversal y la democracia radical, pero las propias jugadas de Podemos y los aciertos de los que siempre se salen con la suya, nos devuelven en 2018 al escenario de siempre.
2. Podemos ha optado por jugar ese papel de "extrema izquierda" con su apuesta por lo identitario y su estrategia de frente antifascista.
3. Hay gente en Podemos que se siente muy cómoda en este papel y de paso se garantiza su permanencia en el juego (quizá siempre fue ese el juego).
4. Me temo que este escenario es el que terminará consolidándose por largo tiempo.
Por Javier Ureña
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